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Vacío

by Daniel Drexler

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about

Vacío, mi tercer disco de estudio, es quizás el más conceptual de los discos que he grabado hasta ahora. Las canciones fueron escritas en medio de la crisis existencial más fuerte de mi vida. Tenía 33 años, acababa de terminar de cursar el postgrado de otorrinolaringología, trabajaba como médico en el hospital de clínicas de Montevideo y en un consultorio particular junto a mi padre (que también es médico y otorrinolaringólogo). Al mismo tiempo, acababa de terminar una maestría en ciencias médicas sobre neurofisiología del sistema auditivo y me dudaba si debía o no comenzar un doctorado. Si bien no había dejado de hacer música, quizás fue la etapa en la que menos me presenté en vivo: algunos recitales en el interior de Uruguay, alguna escapada a Buenos Aires y un par de conciertos en La Habana. Me sentía bastante des-norteado y sin saber muy bien cual era el próximo paso. En crisis con la medicina, en crisis con la música, en crisis (tardía por cierto) en la relación con mis padres...con miedo, mucho miedo. En medio de la tormenta, mi pareja de aquellos años me avisa que se va de casa porque ya era imposible convivir conmigo (cosa con la que ahora, a la distancia, coincido plenamente). Se cayó todo el edificio de naipes en el que venía viviendo en los 15 años anteriores y de golpe me vi sin ganas de hacer nada.

Fue así que me encontré levantándome de mañana y viendo la agenda vacía. Los primeros 15 o 20 días sentí pánico, pero poco a poco me empezó a gustar la sensación de dejar que los días se fueran armando a si mismos, sin ningún tipo de plan previo. Salía a caminar mucho por la rambla de Montevideo con un perro callejero, el Ronga, que se transformó en amigo inseparable de todo ese período. Me transformé en una especie de "Forest Gump" Montevideano...caminaba 10, 15, 20 kms todos los días. Fue en esas caminatas que me empecé a acordar de cosas que había leído en la adolescencia en libros de filosofía oriental sobre la importancia del vacío, principalmente en el Tao Te Ching de Lao Tsé y algunas cosas sueltas que había leído de misticismo judío en la Cábala. Yo venía de un ambiente muy racional y a pesar de que los textos me habían encantado, no había terminado de entender a nivel intuitivo de que iba la cosa.

"Treinta radios convergen en el círculo de la rueda
y por el espacio que hay entre ellos
es donde reside la utilidad de la rueda.
La arcilla se trabaja en forma de vasos
y en el vacío reside la utilidad de ellos.
Se abren puertas y ventanas en las paredes de una casa,
y es por los espacios vacíos que podemos utilizarla.
Así, en la no-existencia reside la utilidad,
y en la existencia, la posesión."
Lao Tsé

Al mismo tiempo, en esos meses volví a reencontrarme con mi prima Alejandra Melfo, con la que había perdido contacto a una edad muy temprana porque mis tíos se habían ido exiliados a Venezuela en 1976, en plena dictadura uruguaya. Las noticias que tenía de ella eran muy esporádicas. Sabía que estaba estudiando algo incomprensible relacionado con la física cuántica en la universidad de Trieste, en Italia. Cuando la volví a ver en Montevideo, salimos a caminar juntos por el muelle del puertito del Buceo y al comentarle que estaba escribiendo una canción sobre el vacío, se le iluminó la cara y me empezó a contar los últimos adelantos en física cuántica sobre la matería oscura y la energía del vacío. Encima me recomendó el "Libro de la Nada" de J. Barrow. Me acuerdo que quedé hipnoptizado por el libro y lo leí en un par de días.

"... El cero empezó como un pequeño paso pero provocó un salto gigante hacia adelante en la efectividad del pensamiento, registro y cálculos humanos. Su utilidad y eficacia en el comercio, la navegación, la ingeniería y la ciencia aseguraban que una vez adquirido era un símbolo que no sería abandonado. El cero era como un genio atrapado en una botella. Una vez liberado no podía ser encerrado de nuevo, y mucho menos eliminado. Una vez que existían palabras para el concepto que representaba el símbolo cero, aquel era libre para tomar vida propia, sin estar limitado por las rigideces de las matemáticas, ni siquiera las de la lógica. Los matemáticos habían desempeñado un papel vital en legitimar el concepto de Nada en un lugar donde era más fácil de definir y controlar. En los siglos siguientes emergería por doquier con diferentes máscaras, con consecuencias incluso más profundas y con formas más enigmáticas."

John D. Barrow “The Book Of Nothing”

Todo esto, sumado a que por esas épocas hice 6 meses de terapia lacaniana y sumado también a mis años de trabajo en rehabilitación auditiva de pacientes con sordera y de investigación en neurociencias en oído interno, fueron armando un coctel muy movilizador que me llevó a empezar a pensar en el vacío de una forma casi obsesiva... el vacío no sólo estaba relacionado con el momento que estaba viviendo: aparte tocaba la física cuántica, la filosofía oriental, la cábala, la psicología, la creatividad... y encima de todo, era hermosamente poético.

"Sin arriba ni abajo
sin comienzo ni fin
sin este y sin oeste
sin lados ni costados
y sin centro
sin centro"

(Sin arriba ni abajo, Poema 31 Libro NO. Idea Vilariño)

Por esos días empecé a sentir que el infinito poder creativo del vacío estaba empezando a operar en mi cambios dramáticos y muy necesarios. Empecé a sentir que en medio de la tormenta se estaba gestando algo nuevo, algo totalmente necesario. Era como una luz de esperanza al final del túnel.

La canción “Vacío” fue primero un texto larguísimo que fui escribiendo a lo largo de 6 meses. Un día lo empecé a leer frente a la estufa a leña y apareció una melodía. A la semana me di cuenta que tenía una canción y que ya nada podía evitar que el próximo disco se fuera a llamar "Vacío". Me asusté, pero por suerte seguí adelante, incluso después de ver la cara del dueño del sello editorial cuando le dije el fabuloso título que se me había ocurrido para mi próximo trabajo.

Ese año, cuando estaba por empezar el invierno, me ofrecieron una beca- pasantía de neurociencias para ir unos meses al exterior y la acepté aun antes de saber para donde iba (recuerdo a mi profesor preguntándome perplejo si no me interesaba cual era mi destino). Así fue que fui a parar a Santiago de Chile, donde viví en la comunidad ecológica de Peñalolén, en la ladera de la cordillera 800 metros por encima de la ciudad. En Santiago trabajé en la Universidad de Chile y también conocí gente hermosa. Toqué un par de veces en el barrio Bella Vista y me metí por primera vez en un temascal en el valle del cajón del Maipo. De regreso a Montevideo, paré en Buenos Aires, donde Fernando Cabrera me invitó a participar de un recital que iba a dar en "La Trastienda". Cuando terminó el recital vino Matías Cella (a quien había conocido el año anterior en Montevideo) a invitarme a comer un asado en una casa en el barrio Caballito, donde él vivía con varios amigos músicos. Llegué a esa casa y en seguida me sentí extrañamente bien, contenido. Me quedé varios meses a vivir con ellos. Mirábamos películas, cocinábamos, fumábamos (fue casi la única etapa de mi vida en la que fumé), escuchábamos música y -sobre todo- tocábamos. La casa de la calle Nicasio Oroño sigue siendo hasta hoy en día un centro de buenas ondas. Los que la conocemos solemos desearnos “que el espíritu de Nicasio te acompañe”.

Cuando llegó el momento de grabar el disco tomé la desición de que quería grabarlo con ellos y tocando en vivo. Fue así que armamos la batería y el resto de la banda en el living de la casa de Juan Buonome. Su madre se había ido de vacaciones así que me traje de Montevideo a Javier Viña y a Gonzalo Gutiérrez para que se encargaran de la ingeniería de sonido. Pedimos prestados micrófonos, consola, cables... Omar Ramírez trajo desde Guadalajara su Hammond B3 (me acuerdo los líos que tuvimos para sacarlo de la aduana en Ezeiza).

En ese living fue que se grabó el 80% del disco. Después nos fuimos a La Lobería, un lugar perdido en la costa atlántica sur argentina, y en la casa de veraneo de Fernando Mántaras, frente a un acantilado de 40 metros de alto , con el vacío del mar por delante y el vacío de la Patagonia por detrás, grabamos las voces.

Cuando por fin comencé con la gira de presentación de “Vacío”, la nada se mostró con toda su fuerza creativa. Por primera vez edité un disco fuera de Uruguay (España, Argentina y Chile) y comenzaron los viajes que me llevaron tocar en sitios tan distantes como Estocolmo y Santiago de Chile.

Por esos días recibí un mail de la prima Alejandra que pasé a leer en todos los recitales antes de tocar la canción que da nombre al disco:

"Querido primicio,

Aquí te mando una ayudita para que estés preparado con las sesiones de preguntas en tu gira:

Valor de expectación del Vacío (VEV): Valor promedio esperado en el vacío de un operador D, se denota <D>.
En el modelo estándar de partículas elementales, el VEV del un campo escalar (campo de Higgs) es responsable de que las partículas tengan masas y que la simetría de paridad esté rota.

Energía del vacío: relacionada con el concepto anterior, es la energía que existe en un estado completamente carente de partículas, es decir, vacío. Da lugar a efectos físicos medibles como el efecto Casimir. Hace una semana aproximadamente, se publicaron nuevas medidas de la aceleración de supernovas muy lejanas, que permiten deducir que la energía del vacío en nuestro Universo da lugar a una así llamada constante cosmológica, con casi seguridad. Puede ser que provenga del VEV de un campo desconocido. Si esto es cierto, además, según estas observaciones la energía del vacío constituye más del 74% de la energía de nuestro Universo, después hay un 20% más o menos de materia oscura (que no sabemos que es), y 4% de nosotros.

O sea: casi todo es vacío, y el vacío está lleno de energía, allí, expectante, esperando que le cantes..."

Vacío fue el disco que me permitió empezar a vivir de la música y situarme definitivamente como “músico”.

Daniel Drexler.
Montevideo, marzo de 2012.

credits

released June 26, 2006

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Daniel Drexler Montevideo, Uruguay

"En el mar abierto no hay rieles ni caminos, en el mar abierto el movimiento en cualquier dirección es posible. Lo peor que uno puede hacer si sale al mar, es salir con miedo…"

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